No todo cabe en ciento cuarenta

De titulitis a idiomitis

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Vivimos tiempos donde no hay ofertas de trabajo y sí mucha gente necesitada de ello. La mayor parte de demandantes de empleo no lo encuentran, y los ofertantes son plenamente conscientes de ello. Pueden permitirse el lujo de elegir entre muchos candidatos y ello dio lugar a la famosa titulitis, la fiebre por tener títulos y, lo más peligroso, por exigirlos. Ya es algo asumido que por fin se está poniendo en duda. No todo el mundo debe tener una carrera. Se necesitan trabajadores de todos los niveles educativos, y algunos de los trabajos en los que se exige título realmente no lo necesitan.

Languages by Kexino

Languages (Kexino)

Pero no hay que preocuparse, tenemos una una nueva -itis, pues vienen como las burbujas, una detrás de la otra, y nunca aprendemos. Hablo de la idiomitis, la fiebre por los idiomas, esta vez más por exigirlos que por tenerlos. Esto viene al caso por una discusión que tuve el otro día al respecto de la idea de que “el analfabeto del siglo XXI es aquel que no sabe como mínimo tres idiomas”. Los defensores de la idea sostenía que supone una limitación laboral al igual que lo era el analfabetismo funcional hace algunos años.

Una limitación laboral es algo que te limita (valga la redundancia) a la hora de realizar un trabajo.  Saber tres idiomas o más no es una limitación laboral en la inmensa mayoría de trabajos, y menos a los que, tal y como es la situación actual, los jóvenes tenemos acceso. Es una limitación curricular, artificial, creada por políticos y empleadores para tener una excusa, los primero para la falta de trabajo y los segundos para rechazarte por “no dar el perfil”.

Vivimos en una sociedad que tiene enquistada la idea de “cada hombre por sí mismo” y eso es lo que han aprovechado para someternos y hacernos sentir culpables si no encontramos un trabajo. “La culpa es tuya por no saber varios idiomas” nos dicen, pues hemos pasado del pedir inglés al pedir inglés y un tercer idioma (o cuarto si manejas otra de las lenguas de España además del castellano) cuando han visto que nos poníamos las pilas y aprendíamos un inglés más que suficiente para comunicarse, y nosotros les creemos, pues pensamos que es nuestra culpa, que no hemos estudiado suficientes idiomas, que no nos hemos preparado como era necesario.

La supuesta limitación que supone no saber más de dos idiomas a la hora de trabajar no es cierta, debemos darnos cuenta y, si bien es posible que no esté en nuestra mano el cambiarlo, al menos dejar de sentirnos culpables. Es esta culpabilidad junto a la mentalidad individualista de nuestra sociedad la que usan para manejarnos como quieren. Se aprovechan de que es algo a lo que hasta cierto punto podemos poner remedio. Podemos estudiar otro idioma y esperar que así tengamos la suerte de encontrar trabajo, pero realmente ahora no está en nuestra mano. Es el claudicar ante sus exigencias sin plantearnos si son lícitas o necesarias lo que les da alas para crear nuevas. Son exigencias tan ridículas como pedir un sexo u otro o cumplir más o menos los cánones de belleza e la mayoría de trabajos, con la diferencia de que exigir una cantidad absurda de idiomas no es algo políticamente incorrecto porque no hablarlos, nos dicen, es nuestra culpa.

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Written by Kunzahe

4 de abril de 2012 a 19:40

Publicado en Sin categoría

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